León, Gto.- En la misa del Miércoles de Ceniza, el arzobispo de León criticó a quienes se van a la playa en Cuaresma y a los jóvenes que hacen fiesta y bailes en Sábado de Resurrección. Alfonso Cortés pidió “bajarle” al río de información cierta y falsa y llamó a las parroquias a trabajar en pro de la caridad, así como a la sobriedad en el día a día.
Dijo que “la Cuaresma significa la purificación de nuestro cuerpo, de nuestro corazón para unirnos no solamente a la pasión de Cristo sufriente, sino también a la pasión de tantos hermanos pobres que todos los días ayunan porque no tienen qué comer”.
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“Ante esta vida social que vivimos a mucha gente le cuesta hacer un acto de penitencia, un acto de renuncia. Este día hoy obliga a quedarnos con un poco de hambre y la Iglesia nos pide un signo de no comer, como no comer carne, ser sobrio, pero eso a muchos católicos que no tienen carácter espiritual, hagan de cuenta que les están pidiendo la vida. Hemos perdido en la Iglesia católica la disciplina de hacer penitencia, de ser sobrios, de vivir con sobriedad; estamos en un momento de revisar nuestra vida, ¿cómo la vivimos? ¿Con qué criterios vivimos? Esa es la penitencia, sobretodo educar el corazón en la renuncia de nuestro egoísmo”, externó desde la catedral de León.
Cortés Contreras externó que este tiempo es “de silencio” y evocó: “recordarán a sus abuelos como en épocas pasadas, incluso en la sociedad, había cierta sobriedad… hoy hay bailes el Viernes Santo; hoy muchos católicos y mucha gente se va a las playas; se ha perdido enormemente la sobriedad”.
“El Sábado Santo pasado que venía de mi casa a aquí a celebrar la Pascua de Resurrección, recuerdo cómo me quedé admirado de la cantidad enorme de jóvenes que iban a los bares, el día de la Resurrección, el día más importante de los católicos en tiempo de cuaresma”, agregó.
“La Cuaresma nos pide también ´bajarle´ como se dice ordinariamente, a tanta información, a tanto río de información donde está metido sobre todo el mundo joven, ya sea de información cierta y la no cierta. La esperanza requiere certezas y hoy no las hay y Jesucristo es la única certeza, porque él es el Señor del tiempo, de la salud, del universo, el maestro”, añadió.
El prelado hizo un llamado a mantener “la fe, la esperanza y la caridad. La fe debe ser un momento de alegría, de haberme encontrado con Jesucristo, debe ser revisar cuál es mi relación con Dios, cuál es la calidad de mi fe. La fe debe ser esa fuerza espiritual que me mantiene de pie en la vida ante el sufrimiento, ante las dificultades, ante las ofensas que a veces nos vienen de los demás, ante las dificultades diarias de la relación entre las personas”.
Y advirtió que hay diferentes formas de alegría. “Ustedes me pueden decir que estoy hablando de alegría en este tiempo de incertidumbre y de crisis, pero no me refiero a la risa falsa, ni a la alegría falsa y superficial, me refiero a la alegría espiritual, al gozo que da la esperanza en Cristo Jesús. Todos debemos tener esperanza y ser también propagadores de esperanza para quienes estén tristes y debe ser expresada en una sonrisa, en un gesto de caridad, en un signo de amistad, en una visita una persona, en una ayuda y en decirle ´levántate hermano de dónde estás´”.
“Lo único que no debemos perder en la vida es la esperanza, aún en medio de esta incertidumbre que vivimos”, afirmó.
Al hablar de la caridad, hizo una crítica también a ciertos templos. “Nadie es tan pobre que no pueda dar un poco de su tiempo, de su amor, de su cariño y algo de sus bienes. En alguna comunidades donde hay buenos sacerdotes se genera la caridad entre los fieles y pienso cómo las parroquias en su territorio deberían constituirse en promotoras de la caridad entre los fieles, que se ayuden en el trabajo, en la salud, en los alimentos, en cuidar a los enfermos, a cuidar el entorno, a no vivir en la basura, cuidando a los niños, procurando a los ancianos, organizándose para que nadie pase hambre. Eso deberían hacer las parroquias”.
“Los cristianos católicos tenemos el deber de que la fe se haga obra; la fe sin obras no vale nada, pero las obras solamente como promoción social, están vacías. El sentido de la Cuaresma debe ser la fe y las obras en la calidad cómo Dios quiere. Este es un tiempo muy rico para poder preparar el corazón. Este tiempo que vivimos es difícil y esta Cuaresma tiene o debe tener un significado especial, primero para nosotros los pastores y el clero y los consagrados, pero también en la misma forma en su vida ordinaria, para los matrimonios, para los jóvenes, para los niños, los adolescentes”, agregó.
“La palabra de Dios nos invita a todos y dice agachen la cabeza, pónganse ceniza en la cabeza en señal de que entran a tiempo de penitencia y de la santidad”, indicó el arzobispo para dar inicio a la Cuaresma.